¿Sabías que el agua de garrafón es una fuente alta de sodio y otros minerales? Aunque es esencial para funciones vitales, en los bebés el exceso de sal en la alimentación complementaria puede ser dañino ya que sus riñones aún están inmaduros, por lo que durante el primer año de vida hay que evitarlo.
Cuando pensamos en el cuidado de un bebé, solemos enfocarnos en sus horarios de sueño, salud y, sobre todo, en su alimentación. Sin embargo, en el tema alimenticio hay un detalle que muchas veces se pasa por alto: el sodio.
De acuerdo con Carolina Muñiz, experta en nutrición infantil de Gerber. “Las cantidades recomendadas son realmente bajas; los bebés menores de 6 meses deben consumir 110 mg al día y a partir de los 6 meses 370 mg. Esta cantidad se cubre adecuadamente con la leche materna sin necesidad de añadir este mineral a sus comidas”.
Es recomendable también mantener el hábito de un bajo consumo de sodio hasta los dos años, ya que además de acostumbrar a los bebés a los sabores naturales de los alimentos, también previene daños renales y riesgo de enfermedades como hipertensión o problemas cardiovasculares en un futuro.
“A partir de los 6 meses de edad, la funcionalidad de los riñones de los bebés es del 80%, por lo que protegerlos de grandes cantidades de sal es importante”, agrega la experta.
6 consejos para evitar el exceso de sodio en los bebés
No toda el agua es igual, algunos tipos contienen niveles altos de sodio (superan los 20 miligramos por litro) u otros minerales que no son adecuados, por lo que se recomienda utilizar un agua hecha especialmente para ellos, libre de sodio y apta para bebés. Esto ayuda a proteger sus riñones, evitar problemas de retención de líquidos y garantizar una hidratación segura.
Algunos consejos prácticos para su buena hidratación y alimentación:
- No dar agua antes de los 6 meses, hasta esa edad la leche materna es suficiente fuente de hidratación.
- Dar pequeñas cantidades de agua a partir de los 6 meses junto con la alimentación complementaria.
- Elegir agua libre de sodio y que sea hecha especialmente para niños.
- No ofrecer agua hervida de la llave, pues al hervirla demasiado puede generar una concentración mayor de sodio y nitratos.
- No añadir sal a sus comidas. Los minerales de las frutas, verduras y cereales son suficientes.
- Ofrecer alimentos sin sal ayuda a que aprendan a disfrutar los sabores naturales y a mejorar los hábitos a futuro.
El primer año es clave para sentar las bases de la salud de los hijos, y cuidar el sodio es parte de las ingestas que hay que cuidar.