Wabi - Sabi
BIENESTAR

Wabi – Sabi: la belleza de tu imperfección

Las etiquetas con las que crecí me hicieron una persona muy insegura. Me las creí toditas, al grado de que terminé siendo y sintiéndome eso por mucho tiempo. ¿Te suena? Permíteme compartirte la filosofía que me ayudó a cambiar la manera en cual me percibo: Wabi – Sabi.

¿Wabi qué?

Wabi – Sabi es el arte japones que se basa en comprender que la belleza está en la aparente imperfección, en la impermanencia y en lo inacabado.

Para explicarme mejor, déjame compartirte una pequeña reflexión que encontré en el blog de Una estudiante budista:

Ella aprecia lo nuevo, lo limpio, lo reluciente, las paredes recién pintadas, la cocina impecable, los muebles nuevos, los electrodomésticos sin mancha.
Pero la apariencia de lo nuevo sólo dura mientras es nuevo, es decir, una vez.
¿Esto implica vivir con frustración el resto del tiempo?
La fugacidad e impermanencia de los objetos, las situaciones, los fenómenos internos y externos,
¿significa vivir en duelo permanente?
El Wabi – Sabi aprecia el envejecimiento de la madera en el suelo, en la mesa o en las puertas,
del papel en los libros o en las ventanas.
Lo viejo y usado es hermoso.

Wabi – Sabi: nada es perfecto, nada es permanente y nada está completo

Lo maravilloso de esta ideología es que enaltece lo genuino, lo natural, lo auténtico, lo real y lo simple, sin gota de pretensión. Los japoneses la aplican a todo, desde la arquitectura, el arte y el diseño, hasta la naturaleza y a sí mismos.

Descubrir y practicar esta filosofía en mi persona me hizo entender que la búsqueda de la perfección no es sana ni ayuda a crecer; por el contrario, te impide ser libre y fluir. Asimismo, que mientras más te aceptas, más permiso te das de ser feliz, pues la felicidad viene de procurar el amor propio y el equilibrio emocional, mental y espiritual.

Veintitantos años después, pude hacer las paces conmigo misma. Dejé de pelearme con el espejo y acepté el inevitable ciclo de la vida, los gorditos que yacen en mi cuerpo, la asimetría de mi rostro y la rebeldía de mi cabello. Y, lo más importante, me liberé de las etiquetas, expectativas, miedos y culpas que venía cargando; por fin encontré la belleza en la imperfección de mi personalidad y entendí que sólo mi ser es perfecto.

Después de mucho tiempo, volví a mostrarme sin maquillar y con el cabello suelto y sin estilizar; también comencé a reír otra vez con espontaneidad y a dar mi opinión sin miedo al qué dirán. ¿Sigo luchando contra la vergüenza? Siempre, es una tarea diaria lidiar con el «ego» en mi oreja susurrando “no eres suficiente” o “no puedes”, pero sí lo soy y sí puedo, aunque confieso que a veces me gana.

La escritora Gaby Vargas dice: “Cuando seamos capaces de ver la perfección en nuestro ser interior, a pesar de que difiera de todo lo que nuestro ego nos grita, habremos dado el gran paso a la utoaceptación, el paso para encontrar la belleza profunda e imperfecta de ser Wabi – Sabi”.

¿Te imaginas? Si todas o la mayoría de las personas nos rigiéramos bajo esta sabiduría, entenderíamos con mayor facilidad que todos tenemos algo en común: somos imperfectos. Y, sin duda, seríamos más felices y verdaderamente empáticos.

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Jaz Mendoza Jaz Mendoza (316 Posts)

Mamá de Vale. Editora en temas de bienestar y crianza. Pro acciones por la niñez. Gusto por los libros, el cine, el café y la música. Colaboro en Kena revista.


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Jaz Mendoza

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